
Ocho años viviendo en pareja… pasando por muchos estados y momentos, aunque siempre juntas, entrelazadas. La idea de tener un bebé o varios siempre rondaba en nuestra mente, deseo individual traído a la pareja en sus inicios, pero que se fue tornando posible al descubrirlo en nuestras charlas, en nuestra emoción al hablarlo, al imaginarlo, siendo algo natural para nosotras al ir constituyéndonos como familia, digo familia y no pareja porque a esa altura ya Pol estaba entre nosotras, junto a nosotras en nuestro proyecto de vida.
El fin es claro: Pol, pero… ¿cómo? ¿A través de qué medio?
Recuerdo que inicié la búsqueda –como todos hoy en día – a través de Internet, y pensar que hay quienes la critican!!! a nosotras nos sirvió muchísimo para capturar información que nos costaba obtener por diversas razones.
Elegí un lugar, anoté su dirección y comencé a convencer a Alf para que consultemos e iniciemos el tratamiento ambas, pero ella primero por su mayor edad. Alf accedió aunque algo nerviosa.
En el primer lugar que fuimos nos trataron muy bien, una clínica preciosa en pleno centro de la capital. Alf se presentó como mujer soltera que tenía deseos de tener un hijo. Yo estaba a su lado en el consultorio. Creímos que al médico le resultó claro nuestro vínculo aunque no hubo necesidad de explicitarlo. Teníamos miedo de que nos niegue por nuestra condición el tratamiento de inseminación, no fue así aunque por protocolo tuvimos que tener una entrevista previa al tratamiento con un psicólogo a la cual asistimos. A nosotras nos sirvió para afirmar y tomar conciencia de nuestra unidad, a ellos creo que para evaluar si estabamos en nuestros caudales y para incrementar sus arcas por qué no..
Tal vez cuando dentro de algunos años leas este escrito te asombres por nuestros temores, ojalá, eso significará que muchos prejuicios se desvanecieron en el camino y estes viviendo en una sociedad mas avanzada respecto a la inclusión de personas que piensan y sienten como nosotras.
Asi fue como Alf inició una serie de tratamientos en los cuales invertimos mucho dinero, aunque lamentablemente fueron infructuosos.
Un poco cansadas por el desgaste que implicó toda esta etapa, y con la impresión de que todo paso hacia delante en ese lugar implicaba poner mucha plata y sin lograr el resultado buscado, nos alejamos de allí. Fue lo mejor que hicimos.
Seguí buscando por Internet, y conseguí un medico muy copado, muy positivo. Que hacía mucho estaba en este tema y que expresaba la idea de “querer embarazar a las mujeres con problemas” mas que enriquecerse económicamente aprovechando situaciones de vulnerabilidad. SI, SI, cuesta creer pero hay gente así todavía.
Primero nos habíamos comunciado por mail con él, ya que nosotras nos habíamos mudado a Mar del Plata. Luego viajamos.
Esta vez lo intentamos ambas. Un mes Alf, otro mes yo. Viajábamos a Capital a cada rato, nuestra casa era una especie de laboratorio, hormonas, test de embarazo, calendarios, etc.
Nuestras familias estaban algo confundidas por la frecuencia de las visitas.
En mi caso, la primera intervención no tuvo éxito. Lo intenté por segunda vez pero a la hora de la ecografía no había ovulado, por lo tanto no tenía ovocitos, traducido no es posible inseminar. Qué bajón esa vez!.
El tercer intento fue algo especial. Alf no pudo viajar conmigo por cuestiones laborales,.
Pese a todo fue muy sencillo, después del gran momento en el consultorio fui a la casa de mis padres, estuve dos días con ellos y de regreso cuando me vió Alf me abrazó y en ese momento sospeché que estaba embarazada porque me había hecho doler los pechos, pero no dije nada, no queria ilusionarme en vano y tan pronto.
Pasaron 25 días… increíble no?
No quería hacerme el evatest, ni análisis de sangre, ni nada. Había entrado en pánico. Alf no me preguntaba o hablaba mucho del tema para no ponerme peor. Había recordado que cuando saqué a pasear una vez a nuestra perra batata junto a otra perrita callejera que cuidamos por un tiempito –si hubiera sido por Alf se iba a prolongar indefinidamente ese tiempito, esto ocasionó grandes discusiones y demás- me habían logrado tirar al piso con el enriedo de correas, en ese momento no le había dado importancia, pero ahora era un pensamiento que me asustaba en tanto que en aquella época ya estaba embarazada, me preguntaba si le había hecho mal al bebé y esas cosas.
Hasta que un día me decidí y compré el test. Llegué a casa, fui al baño…
Como podrás imaginarte… entré siendo una persona y salí siendo dos.
SI, SI, DOS. SE DIBUJARON DOS RAYITAS, POSITIVO! las rayitas más importantes y añoradas de mi vida, a saber dos rayitas que representaban el cumplimiento de mi gran sueño. Salí y le dije a Alf: ES POSITIVO!!!! Mirá las dos rayitas que tengo!!!!
Me dijo con alegría y sorpresa: Noooooooooooooooo!!!!! Nos miramos, nos abrazamos y quedamos mudas. Mirando fijo cada una para cualquier lado , en realidad nos paralizamos, se nos puso la mente en blanco… qué se yo. La verdad es que no fue una escena prolija como en las películas, fue tan fuerte que por poco Alf casi sale corriendo y se tira al mar y yo corriendola atrás, no sabíamos qué hacer ni por dónde agarrar, , pero felices, muy felices y a medida que pasaron los primeros momentos cada vez más felices y mas tranquilas para disfrutarlo.
SI, ESTOY EMBARAZADA GUAUUUU!!!! y así pasamos los días esperando a tener el resultado del análisis de sangre que lo ratificara, cosa que ocurrió.

Chicas: qué linda historia y que bellamente narrada. Además, me encantaron las cigüeñas, jaja. Un beso!!
ResponderEliminarRoma:Gracias!!!saludos desde la feliz para 4!!!
ResponderEliminar