sábado, 26 de septiembre de 2009

El Dia Que Internaron A Pol...





Era diciembre, una mañana hermosa, calor en Mar del Plata.
Al despertarnos observo que mi querido hijito de apenas un añito tenía fiebre. Esto generó la consulta médica, no lo veía muy bien.
El diagnóstico: Otitis. La medicación: Amoxidal.
Lo de siempre para estos casos, dicen los que saben, y muchas veces también las madres que somos quienes comprobamos empíricamente si éstos saben o no saben.
(Mensaje para algunos médicos: “Bajen del Olimpo!!!”).

El niño mejora, pasan siete días sin complicaciones, y a la hora del paseo durante el fin de semana, decidimos visitar el puerto de nuestra ciudad.

Siempre es grato rondar el mar.
Imaginarse en la proa de uno de los coloridos barcos en plena alta mar, compartir una mañana de sol junto a los lobitos y elefantes marinos mientras estan tendidos todos juntitos sobre las rocas, o escuchando al artista italiano que ofrece música alegre en el lugar. El viento en la cara, mi hijo sorprendido y maravillado absorbiendo bocanadas de vida y felicidad, mi pareja a mi lado. Qué podría agregar?
Agregaría que el ciclo termina sentaditos los tres en un restaurante comiendo pescaditos. A veces tenemos plata sólo para una mojarrita, pero por suerte existen las tarjetas de crédito! Bien saben que el mar abre el apetito!

DIA 1
Luego de la siestita, y a la hora del baño ya en casa, noto en la espalda de Pol dos ronchitas.
Llamo a Alf y le pregunto si no le parecía raro que el bb tuviera dos ronchitas.
Su respuesta fue: “ Lau! Sólo son dos ronchitas, no busques en el nene cosas malas eh!!! Observemos como sigue y cualquier cosa vamos al médico.”

DIA 2
Cuando despierto al otro día… Dios mío! Pol se había brotado, parecía varicela pero no lo era.
Llamo a Alf al trabajo y me pide calma, que tome un taxi tranquila y lo lleve a su pediatra.
Diagnóstico médico: reacción alérgica. Supresión y cambio de medicación.
Llego a casa y le doy la nueva medicación. El chico empieza con incesantes vómitos.

Llamo a Alf ( si ya sé…llamo a Alf en lugar de llamar al médico… Alf tendría que estudiar medicina y listo, así soluciono dos problemas en uno ) me dice que viene en camino, que estemos preparados que nos recoge y nos lleva a una interconsulta con otro pediatra en otra Clínica, que en cuestiones referidas al nene no se deben tomar riesgos.

Diagnóstico: reacción alérgica pero no es producto de la medicación, es por otra cosa que no sabe cuál es. Respecto a los vómitos nada tienen que ver con la reacción alérgica. Que siga con lo que está tomando.
Moraleja: todo bien… urra por la ciencia médica!!!, pero habrá alguien que englobe los dos síntomas y reponga a su estado normal a nuestro hijo???????????????

DIA 2 POR LA TARDE
Volvemos todos a casa, dormimos una siestita. Cuando nos despertamos Pol seguía acumulando manchitas en su cara y cuerpo.
Decidimos volver a su pediatra de cabecera nuevamente.
Nueva medicación y a esperar.

DIA 3
Siguiente mañana… Pol cada vez más brotado. Alf no trabajaba ese día, y asistimos otra vez al médico.
Nuestro médico es un dulce, es gay – al igual que el otro que consultamos – pero a Alf le importaba nada la dulzura a esa altura, es más le molestaba, yo la veía que se estaba transformando, se estaba endemoniando, le estaba por salir il capo de la mafia siciliana. Yo también estaba muy preocupada, desesperada y con mucho miedo.

Respuesta del médico: “Chicas lo voy a internar para tenerlo en observación, la verdad es que no sé qué es lo que le pudo provocar esta alergia pero como no se va por seguridad lo vamos a internar”.

Fue el 21 de diciembre mas triste que pasamos.
Alf lo tenía en brazos a nuestro bebé mientras yo hacía los preparativos burocráticos en el hall de la Clínica. Cada tanto me daba vuelta y los miraba, no podía creer lo que nos estaba pasando.
En cuanto a Alf se caían sus lágrimas con tanta fuerza como la fuerza proporcional que hacía para disimularlo. Luego me diría que la orden del médico la vivió como un golpe bajo, no había estado preparada para escuchar algo así, que ingenuamente pensó que con otra medicación pasaría, que no poder manejar la situación y llegar a la peor salida que fue meter a nuestro bebé en la terapia intensiva le produjo perplejidad y dolor.

El que ingresa a una terapia intermedia o intensiva sabe que será poco menos que un pequeño muñeco comandado por un grupo de niños malvados –como el dibujito- que vaya a saber por qué infortunio de sus vidas no lograron disfrutar jugando a la pelota o emborrachándose y se divierten planificando cómo y dónde acuchillarte. Sabe que a uno no le queda mas que encomendarse a Dios y también sabe que verá pasar a un curioso ejército de enfermeros y enfermeras de pies cansados con una bandeja metálica en la mano, y que en ese transcurrir inevitablemente se detendrá alguna al lado de tu cama, seguramente la mas gorda y fea y te querrá pinchar.

Algo así ocurrió. Mi pequeño Pol lloraba horriblemente cuando le pusieron el suero.
Me habían poco menos que expulsado de la habitación. Cuando lo escuché entré con la rabia de una fiera enjaulada, ya nadie me detendría, y cuando estoy cerca de él, de mi hombre, de mi estrella, de lo mas preciado de mi vida, me agarró la mano con la manito que tenía el suero y me abrazó muy fuerte.
Tan fuerte que nunca podré olvidar su abrazo. Mis piernas temblaron. Mis ojos se llenaron de lágrimas pero me contuve, ya era tiempo de dejar de ser una nena, estaba frente a mi hijo, yo era su madre.

Si el medio había sido doloroso, nos consolábamos con Alf pensando que pronto todo este proceso concluiría y volveríamos a casa a seguir nuestra vida, es decir seguir aprendiendo a ser personas, como lo hacíamos siempre.
Claro que por momentos habíamos olvidado que debíamos pasar la noche allí.

Le pido a Alf que vaya a casa a dormir un rato y a la madrugada vuelva. Yo me quedé junto a bebé. La noche fue casi tan dura como la silla en la que me tocó sentarme.

DIA 4
Cuando llegó Alf yo me sentía muy mal y decidí irme a dormir un rato al auto. Empecé a vomitar, y desde entonces no paré más.
Me arrastré a la guardia de la Clínica, me pusieron una Buscapina inyectable.
Las horas pasaban, y el relevo no llegaba - pensaba Alf.- quien también estaba sentada en esa silla dura.
Cuando creo reponerme me levanto de la camilla y vuelvo a buscar a Alf que me miraba con sus ojos grandotes celestes al lado de la camilla de Pol preguntándose ¿qué me pasaba?
A penas pude decirle que me sentía mal cuando tuve que girar y salir disparada nuevamente al baño. Alf no podía moverse, la cuna tenía un barral tan pequeño que si no estabas sosteniendolo todo el tiempo con la mano el bebé podría caerse.
Yo seguía en el baño.
Al rato Alf, al ver que yo no volvía, le pide a la enfermera que la reemplace por unos instantes para ver en qué estado me encontraba yo. Cuando Alf abrió la puerta del baño ahí estaba yo, en el suelo, consciente, pero en el suelo al fin.
Volví a la guardia. Me colocaron suero, le dije a la doctora que me ayude a estar junto a mi bebé, en la guardia me consolaban, unos amores.

Hasta alrededor de las 20.00 horas estuve padeciendo toda esta circunstancia, hasta que en un momento decidí que era hora de irse a casa, que no podíamos sostener más esta situación.. Alf me dice: qué decís?????
Le digo: “No sé cómo pero nos vamos, hacé algo para irnos, no puedo más estar acá, no puedo estar siquiera con el nene”. A Alf le pareció bien.

Alf habla con los médicos y le dicen que el nene está mejor, pero que no se le dará el alta si no lo autoriza su pediatra. Pues entonces llamen al pediatra dice Alf.
El pediatra nos da un o.k. a medias pero o.k. al fin. Me agarra la cabeza y me dice resultaste debilucha che…

Llegamos los tres a casa, Alf nos acostó en la cama grande y nos dió los remedios, nos mimó un rato. Estábamos tan felices los tres juntos descansando en la cama, en nuestra casa, protegidos y en calma que no vomité nunca más. ¿Alguien podrá explicarmelo?
Pol se despierta al día siguiente y … nada de ronchitas.
Fin del tormento.

Los médicos dijeron que lo de Pol fue una reacción alérgica y que por su corta edad no era posible o aconsejable hacerle pruebas para determinar cuál fue el estímulo que desencadenó la reacción, ya que tal vez no le ocurra nunca más. También dijeron que podría haber sido una picadura de hormiga, bichito, etc.
Yo por precaución y debo admitir que por miedo no le he dado de comer pescado ni tampoco le dí una medicación como el amoxidal aunque sé que es exagerado.
Este año en diciembre van hacer dos años de ese dia y gracias a Dios nunca más se brotó.


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