viernes, 21 de agosto de 2009

El Jardín Será este o Será Aquél?




Nuestro querido hijo siempre ha sido un niño inquieto, y por qué negarlo, desde pequeño ya tuvo su carnet de socio en alguna actividad deportiva.
Teniendo tres meses y medio lo anotamos en matronatación. Es aconsejable desde nuestro punto de vista abrir ese espacio, nosotras le sacamos mucho provecho al hacerlo y de hecho lo hicimos hasta el año y medio de Pol, hasta que empezó a ir a un taller de estimulación 4 horitas en forma diaria, por lo cual en esa ocasión decidimos bajar los decibeles con sus ocupaciones.
Es un lugar externo al hogar, tal vez la primer salida formal-institucional y también el primer ingreso a la vida social de la familia (o sea nosotros tres).

Volviendo a matronatación…Imagínense, dos veces por semana, algo mas de media horita, a upa de mamá, el agua tibiecita envolviendo su cuerpito, de color azul intenso, colchonetas flúor y juguetes para jugar, agarrar, subirse, morder, revolear para cualquier lado, muchas risas de mamás y bebés, la “profe” súper dulce y divertida, cantando mil canciones, seguramente algún pichi que se escapa por alguna mallita y hace cosquillitas, algún puchero por la sumergida inesperada, algún sorbito de agua que hace aprender a cerrar la boca a tiempo (ojalá lo aprendiéramos a tiempo los grandes), en fin. Y por supuesto… Alf desde el mirador no perdiéndose ninguna clase y alentando con sus brazos y puños cualquier hazaña de su súper héroe. A tal punto que la profesora se dio cuenta de nuestra relación y la invitaba a Alf a meterse en la pileta junto a nosotros. Pero a Alf siempre le gustaba mirar la pileta desde lo seco, en tierra firme.

Pero pasó el tiempo y llegó el momento de algo más…
Comenzamos a percibir en Pol atisbos de interés por observar y tal vez jugar con otros chicos. Principalmente lo notamos cuando íbamos a la plaza. Él se quedaba con su pelota en mano mirando desde lejos y a pesar de que le decíamos que se acerque a otros chicos no lo hacía.
Comenzamos a pensar que estaba creciendo, y que era probable que tuviéramos que decidir a qué jardín de infantes lo íbamos a mandar para abrir el espectro de amigos y de estímulos en general.

No fue sencillo elegir un lugar. Claro, nada era igual o superior a los brazos de mamá, a mi mirada, mis cuidados, mis atenciones, la seguridad, los mimos exclusivos y excesivos, en fin.
Con Alf fuimos tres veces al jardín donde finalmente te anotamos, y a pesar de haber ido en tiempo y forma sólo te terminamos anotando a fin de setiembre, mirá si dimos vueltas, tres entrevistas tuvimos que pasar para convencernos de dejarte en otras manos. En la última había cambiado de dueña y nos gustó más. En realidad mas que un jardín convencional es un lugar donde hay talleres de música, inglés, computación, cocina, destreza, deportes y focalizan la atención en la expresión corporal y el desarrollo de las habilidades motoras, y son pocos los chicos que asisten, por eso nos pareció ideal para el momento actual que atravesábamos.

Es un lugar muy lindo, estéticamente impecable, todo a nuevo, mucha limpieza y un aroma exquisito se siente ya al ingresar. La primera impresión del lugar fue muy buena. Luego se presentó la directora y pegó onda con nosotras, realmente nos conquistó.
Mujer de 40 años, muy dulce, amable, sencilla, delicada, arquitecta y maestra jardinera, nos explicó todo el funcionamiento del jardín de una forma práctica y con mucha claridad dando poco lugar a dudas, también supo escuchar nuestros temores y eso nos descomprimió y tranquilizó mucho.

Alf por supuesto le preguntó de todo, siempre pasa lo mismo en las entrevistas, yo digo “hola quería averiguar del jardín…” y cuando paro un poquito para respirar…aparece Alf y nos termina explicando ella a todos, a la directora, a mi, las cualidades y desventajas que observa de ese jardín.
Le preguntaba desde el material de estudio, la base teórica que sustentan, de qué manera trabajan con la familia, si un chico se lastimaba como manejaban las emergencias de salud, hasta le preguntó si estaban inscriptos en la D.G.I.!!!! yo no sabía donde meterme. Pero lo gracioso es que la maestra fascinada con el interés que demostraba Alf. Para mí la mayor preocupación era simplemente si te podía acompañar un par de horas por lo menos al principio, tenía mucho temor a dejarte y que sufrieras.

En el jardín sólo dije que Alf y yo teníamos los mismos derechos respecto a Pol. Es decir, que ambas podíamos retirarlo si yo no podía asistir, incluso firmé una nota al respecto. Recuerdo que mencioné que tanto ella como yo éramos lo mismo en término de responsabilidades hacia Pol. No fue necesario dar mayores explicaciones, había mucha información transmitida con pocas palabras dado el feedback que logramos, habíamos explicitado sin ahondar nuestra dinámica familiar dando por sentado varios supuestos de partida. No fue necesario más. Nos fuimos de allí muy conformes.

Al poco tiempo el enano vestido de colorado daba sus primeros pasos en la vida escolar. Nosotras mitad llorábamos de la emoción, mitad reíamos.
La primera vez que te llevamos ibas muy contento con tu uniforme impecable, la bolsita y las zapatillas nuevas, estabas hermoso!!! Mientras caminábamos por la calle sentíamos un orgullo enorme de tenerte y de sentirte tan tan nuestro. Creo que lo transmitíamos porque la gente se paraba a mirarte con ternura. No sabíamos qué iba a suceder cuando llegáramos, tu reacción al quedarte sólo, sin embargo cuando tu maestra te vino a buscar te soltaste y entraste lo mas pancho con ella, a las risas y a los besos. Las dos nos quedamos con la boca abierta y un poco celosas, y yo me mandé como tiro hacia donde estabas… no se olviden que era la etapa de adaptación… es decir… de mi adaptación porque vos parecía que no lo necesitabas.
Y efectivamente, estuviste toda la primer semana sin inconvenientes, y fuiste el asombro y comentario de todos, pero... claro, cuando conociste el lugar, y lo que se hacía en él, y le agarraste la mano, empezó la etapa de los berrinches.


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